Disco virtual 400 GB

Lanzan disco duro virtual gratuito de 400 GB de capacidad

El servicio permite además almacenar cualquier tipo de archivo, el cual podrá estar guardado hasta un año en la Red.

se trata del servicio FileBox un sistema que no ofrece límites en el tipo de archivos que las personas quieran almacenar y compartir en Internet. Según los términos del servicio del sitio, las personas que accedan a una cuenta gratuita (deben llenar un formulario) obtendrán hasta 488 GB de espacio sin costo.

No obstante, el servicio tiene limitaciones para los usuarios gratuitos en la cantidad de archivos que puede almacenar y descargar al día desde su cuenta. Dicha cantidad limitada no está especificada. Igualmente, la información guardada en el sistema durará hasta un año activa.

Como es lógico, FileBox ofrece una versión de pago del servicio por cinco dólares al mes, hasta 30 dólares el año, opción que no tiene ningún tipo de limitación o restricción en la cantidad de archivos almacenados o descargados al día.

Cerca de 20 millones de colombianos usan Internet


La Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) dio a conocer ayer los resultados de su informe de conectividad del segundo trimestre del año que dan cuenta de un crecimiento del 8,5 por ciento en el número de usuarios de Internet en el país, hasta alcanzar los 19,7 millones.

Así las cosas, el 44 por ciento de los 44,9 millones de personas que conforman la población nacional ya acceden a la Red, una cifra que contrasta con los datos reportados en los últimos años.

Las estadísticas oficiales también señalan que el número de suscriptores (titulares de contratos de acceso) a Internet aumentó desde los 2,47 millones observados en marzo a 2,74 millones en junio.

"Al crecer el número de suscriptores a Internet en un 54 por ciento entre junio del 2008 y junio del 2009, estamos muy cerca de superar la meta de 3 millones de suscriptores fijada para diciembre de este año", manifestó la ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, María del Rosario Guerra.

Buena parte del avance trimestral fue producto de los operadores móviles que cerraron junio con 495.730 suscriptores de servicios de Internet móvil (por redes celulares), el 56,8 por ciento más que en marzo.

Por su parte, los proveedores de accesos fijos (cable, DSL, Wimax) reportaron 2,25 millones de abonados frente a los 2,16 millones registrados en el primer trimestre.

En cuanto a la velocidad de acceso, el informe de la CRC reporta que el 86,9 por ciento de las conexiones dedicadas a Internet ya superan el mínimo establecido por el regulador -512 Kbps (Kilobits por segundo)- para ser consideradas como accesos de banda ancha. Tan solo 258.000 abonados no superan esta barrera.

Por operadores, EPM Telecomunicaciones se mantiene al frente del mercado con 473.745 abonados de los cuales 461.563 cuentan con accesos de banda ancha.

A continuación se ubicó la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) con 443.109 suscriptores (435.202 con banda ancha) y Telefónica-Telecom con 429.997 (359.047 con banda ancha).

Entre los operadores móviles, el mayor proveedor de Internet (por suscripción) es Comcel con 176.973 abonados, seguido por Tigo con 153.411, Movistar con 148.171 y Avantel con 17.175.


EVOLUCION DE LO COTIDIANO.

"No estoy para eso"



En los años cincuenta, para escuchar música, era motivo de orgullo contar con un tocadiscos, voluminoso, lleno de bombillos que tardaban en calentarse, que contaba con un panel, usualmente de tres botones, asignados para diferenciar la velocidad de los discos: 33, 45 y 78 revoluciones por minuto. Otro botón se utilizaba para dirigir el brazo, que por medio de una aguja en el extremo permitía escuchar la respectiva música. Escuchar, por ejemplo, la Quinta Sinfonía de Beethoven, podía realizarse en el formato de cinco pequeños discos que giraban a 45 rpm, grabados por lado y lado, que se colocaban uno encima del otro y que caían en la plataforma redonda para ser surcados por la aguja, uno después del otro.



También se podía oír mediante el último alarido, a saber, los discos de 33 rpm, de unos treinta centímetros de diámetro. Si se trataba de música popular, en los discos de 33 rpm cabían usualmente seis canciones por cada lado. Claro, a fuerza de escucharlos, terminaban rayados. "Parece un disco rayado" se le decía a una persona que repetía varias veces la misma historia en una conversación.
Los acetatos de 78 rpm siguieron saliendo durante los años sesenta. Cabía una pieza musical de tres minutos en cada lado. Así, año tras año, salían al público, generalmente en diciembre, las canciones exitosas en formato de 78 rpm. Me acuerdo de la Banda Borracha, la Pollera Colorá, Martha la Reina, o las canciones de Leo Dan, el argentino de Santiago del Estero ("Ay amor divino..., pronto tienes que volve-eeer, a miiii") o de Enrique Guzmán.
De pronto, comenzando los setenta, el cassette, verdadera revolución que hoy hace reír a los nacidos después de 1980. Grabar antes de la aparición del cassette requería de costosos aparatos inmensos, carretas de cinta que se rompía con frecuencia. Con unos aparatos pequeños, oprimiendo el play y el rec, se podía grabar del radio o de un disco o, lo más importante, situaciones en vivo. Aparatos que mezclaban las dos funciones, tocadiscos y cassette, conquistaron el mercado de los usuarios tradicionales del disco a la vez que los introducía a la nueva tecnología.
El golpe de gracia al disco lo dio el CD, en la segunda mitad de los ochenta, y de ahí en adelante, ya todos sabemos lo que pasó. Aunque el CD todavía subsiste, proyectos como el desaparecido Napster, o Ares o Limewire, o Itunes y el Ipod dieron un vuelco a la forma de adquirir los contenidos musicales, a la calidad, y a la cantidad de información musical (o de cualquier tipo en audio) almacenable. En pocos años las tiendas de CD desaparecerán.


Un Ipod de 16 gigas, de muy reducido peso y tamaño, puede almacenar más de seis mil piezas musicales de alrededor de 3 minutos, equivalente a más de 500 discos de 33 rpm de los años sesenta. Se necesitan trece días, sin parar, para escuchar todo.



Todo el cuento va a qué procesos similares se presentaron con la máquina de escribir, los computadores de los ochenta para sólo procesar datos, y luego éstos en interrelación en internet. Web 1.0, 2.0, 3.0, computación en la nube, conocimiento generado y desarrollado en forma compartida a través de las redes sociales están a la orden del día. O procesos similares con el teléfono, para culminar en móviles que permiten trasmisión de datos por Internet, servicios de voz, TV...



No obstante, a la generación del disco de 33 rpm le cuesta mucho trabajo pasar de la simple fase de abrir internet, leer periódicos, bajar y responder correos. Crear e iniciar un blog, gratis y no dispendioso, suena a tarea imposible. "Ya no estoy para eso", dicen algunos. No entienden que el cuento está al alcance de la mano y que el mundo actual gira rápidamente, a más de 33, 45 y 78 revoluciones por minuto.